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viernes, 22 de agosto de 2008

Gobierno, con todas las de ganar...

Chile es un país más “rico” "producto de la mejora en sus términos de intercambio con una alta proporción de población más pobre que hace un año, producto de las alzas de precios de los combustibles y alimentos”.

Los beneficios de los altos precios del cobre no han llegado a una gran mayoría de la población.Sin embargo, subsidiar el transporte público y los combustibles no me parecen las mejores maneras de transferir los recursos del cobre a la población. El rebajar una serie de impuestos y aumentar el gasto público equivale a los recursos adicionales con los cuales cuenta el Estado si el cobre se mantiene.

Eliminar el impuesto de Timbre y Estampillas con una menor recaudación, bajar el impuesto máximo a la renta de 40% a 30%, y rebajar el IVA de 19% a 15%, con lo cual el gasto e inversión pública en infraestructura y educación se puede subir. Para completar lo que está disponible por el mayor precio del cobre. Así el mayor nivel de gasto e inversión agregada en la economía no se traduciría en una mayor inflación o alza en el nivel de precios, siempre que se deje que el dólar caiga a su nivel de equilibrio que libremente debe determinar el mercado, y se baje 4% el IVA.
Bajarían los precios de los bienes transables y subirían los precios de los bienes no transables, teniendo a nivel agregado un impacto casi neutro en la inflación.

Las medidas anteriores tienen dos virtudes que hacen incomprensible que el gobierno no las adopte. En primer lugar, serían tremendamente populares y beneficiarían a la gran mayoría de la población. En segundo lugar, no son demagógicas y benefician al país y su población en general tanto en el corto como en el largo plazo. Impulsan el crecimiento económico y el consumo, especialmente el de los más pobres rebajar el IVA beneficia proporcionalmente más a los pobres, que consumen todo sus ingresos versus los con mayores ingresos que ahorran. Las rebajas tributarias propuestas, debieran ser apoyadas por las bancadas de la oposición. Es decir, lo más probable es que la implantación de estas medidas sean sin discusión.

Los efectos de estas medidas en la economía serían inmediatos y abrumadores. La rebaja del IVA contendría la inflación con los consiguientes efectos colaterales sobre la UF que beneficiaría a los deudores habitacionales, la eliminación del impuesto de timbres y estampillas beneficiaria a los deudores en general y la rebaja de la tasa máxima de impuesto a la renta a la clase media-alta en incentivaría el trabajo. El mayor gasto público en infraestructura daría empleo y mayor crecimiento en el corto y largo plazo. Por último, el mayor gasto en educación reducirá las desigualdades en el largo plazo y nos llevarán hacia una sociedad más justa, al potenciar el capital humano de los más desposeídos.

Si el precio del Cobre bajara significativamente, durante un tiempo prolongado, gastándose todos sus excedentes, se tendría que subir el IVA nuevamente a 19%.
La receta para ganar las elecciones la tiene el gobierno, y de una forma muy elegante, ya que la oposición no podría más que apoyar esta receta: bajar impuestos y aumentar gasto público en educación e infraestructura.

Los perjudicados con estas medidas serían los exportadores y sustituidores de importaciones ya que el dólar debería bajar si se gastan los excedentes del cobre. Sin embargo, en el largo plazo, estos también se ven favorecidos, ya que no se puede “tapar el sol con un dedo” y claramente si los términos de intercambio de un país mejoran, su moneda se debe fortalecer.

Gentileza del Financiero.cl

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